sábado, 10 de octubre de 2015

Proyectos personalistas dirigidos al fracaso

Vengo observando como las administraciones, particularmente ciertos representantes políticos, se embarcan, y embarcan a las ciudades y regiones que representan, en proyectos que no dejan de ser personalistas o pura propaganda.
Hay un elemento clave en todo evento de éxito que se quiera organizar: La participación de la ciudadanía. Un evento sin el conocimiento y la implicación necesaria por parte de la población, sólo tiene un final posible: El fracaso.
La participación ciudadana es clave en todo proceso que se quiera convertir en éxito, en este aspecto. El conocimiento e implicación de los ciudadanos, de esta manera, se convierte en un elemento vital de cara a la buena imagen que se quiere proyectar.
Todo gran evento debe estar apoyado por 3 grandes grupos:
  1. Las instituciones públicas: No sólo locales, también es necesario implicar a las instituciones comarcales, provinciales y regionales. Si es posible, incluso a las nacionales, ya que puede redundar en beneficio de una amplia zona geográfica y puede ser la base de futuras convocatorias de carácter rotatorio.
  2. Las empresas de la zona: Hay que implicar a los profesionales de la zona para que todos pongan de su parte y el evento se convierta en un atractivo turístico que atraiga a visitantes a los que poder vender nuestros productos y presentar la riqueza de todos nuestros sectores productivos. Además, si son conocedores del sector que se trata en el evento, su participación activa debe serlo desde la gestación del proyecto.
  3. La población: Aunque aparece en tercer lugar, es sin duda el más importante de los tres. La implicación y el conocimiento del evento por parte de los habitantes es vital, ya que son los que más pueden ayudar y orientar a nuestros visitantes, además de su implicación como voluntarios al sentirse parte del proyecto. La implicación desde los inicios es fundamental.
Pero el gran evento no debe ser el comienzo, sino que antes se deben dar unos pasos previos que den firmeza al mismo. La mejor forma de hacerlo es creando acciones o microeventos para ir metiendo el gusanillo a la población. Por ejemplo, la realización de muestras o pequeñas píldoras en diferentes distritos. Dichas muestras deben ir enfocadas a la participación activa del público local y tener unos objetivos.
Mediante la observación, podremos comprobar que grado de implicación e interés se percibe de la población. Una vez que este interés y nivel de implicación sea óptimo, es el momento de plantearse el gran evento por el que tanto tiempo llevamos trabajando, y abordarlo con un óptimo nivel de garantía de éxito.

jueves, 8 de octubre de 2015

Fragmentación de destinos, una pérdida de valor

¿Tiene lógica la fragmentación de un destino en pleno siglo XXI?
A estas alturas de 2015, no cabe la menor duda de que nos encontramos en un mundo cada vez más global. A golpe de teclado podemos ponernos en contacto o llegar a cualquier persona al otro lado de nuestro planeta.
En este mundo tan globalizado, cada vez queda más patente que la unión hace la fuerza. La única forma que le queda a los peces pequeños para competir con los más grandes, es aunar esfuerzos para de esta forma intentar lograr una mayor cobertura.
No deja de sorprenderme, en este contexto, como no paran de surgir iniciativas municipales y comarcales intentando emular a los grandes destinos, mediante la creación de catálogos propios, presencia individualizada en las grandes ferias, etc...
No está mal que a nivel local se desarrollen catálogos con los recursos propios de calidad, pero estos se deben poner en valor y gestionar de acuerdo con unos estándares marcados por un ente provincial. Este ente provincial es el que debe gestionar el destino y comercializarlo.
Una pequeña localidad, por muchos encantos que pueda tener, no puede dar contenido a unas vacaciones de una persona que se encuentre a horas de vuelo del destino. Es ahí, donde este pequeño municipio o comarca debe unirse al conjunto de su marca geográfica, para dotar ese viaje de los elementos que la conviertan en una experiencia inolvidable.
Cualquier acción que se lleve a cabo desde estos entes menores, debe ir encaminada a un fin común, aportar su granito de arena para la creación de un destino que pueda llegar al alma del viajero. Convertir viajes en experiencias inolvidables, y junto con el resto de municipios y comarcas, marcar el corazón de nuestros visitantes.

lunes, 5 de octubre de 2015

Huelva, sexta capital con mayor población en riesgo de exclusión

Hoy leía en el diario provincial Huelva Información, que casi 44.000 onubenses, viven en la ciudad en riesgo de pobreza.

Huelva, tiene el dudoso honor de ser la segunda capital andaluza y la sexta de toda España, en este ranking.

Es una lástima seguir dando tan pésima imagen. Es una lástima que no se trabaje de una vez por toda, desde las instituciones, para que tanto la capital, como la provincia, ocupen el lugar que les corresponde.

Pero claro, la cosa es que en Huelva no pasa nada nunca:

- Que tapan los fosfoyesos en lugar de regenerar el paraje, pues da igual, ¿para qué?

- Que se cierran las fábricas y dejan paro y daños sin reparar, pues da igual.

- Que nos fusionan los hospitales y tenemos una sanidad que da pena, pues da igual.

- Que se gastan el dinero en acciones que no traen ni retorno ni inversión, pues da igual.

- Que se gasta un dineral en el Hotel París en vez de gastarlo en algo útil para los onubenses, pues da igual.

- Que tenemos un político onubense, con llave de gobierno en Andalucía, y puede conseguir cosas para su tierra y no lo hace, pues da igual.

- Que tenemos una ministra de empleo y el paro en Huelva no para de crecer hasta vernos en esta situación, pues da igual.

- Etc...

¿Dónde están las voces que decían que la recuperación económica era inminente y que para el gobierno Huelva es una prioridad?

¿Dónde están las voces que decían que la Junta de Andalucía daría todo su apoyo a Huelva?

¿Dónde están esas voces de Diputación Provincial que vaticinaban años de prosperidad para Huelva?

¡Dejen la palabrería y actúen que es su obligación, dejen rosas, gaviotas y demás, dejen azules, rojos, verdes y demás!

¡Trabajen en blanco y azul, que es su obligación!

lunes, 28 de septiembre de 2015

Meritocracia y amiguismo: Así nos va


Hoy me preguntaba por qué vivimos en una sociedad tan estancada, por qué mientras en otros países se avanza de forma vertiginosa, el ritmo que llevamos aquí es lento y pastoso, y cerrando más aún el círculo, por qué Huelva cada vez se queda más y más atrás.

Pues bien, hoy navegando por internet, me he topado con dos términos que han llamado mi atención de una forma especial. 

Por un lado está Meritocracia que, según Wikipedia, es una forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay un predominio de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo, tales como, por ejemplo, la excelencia en educación o deportes.

El principal argumento a favor de la meritocracia es que proporciona mayor eficiencia que otros sistemas jerárquicos, dado que las distinciones no se hacen por sexo o raza ni por riqueza o posición social, entre otros factores biológicos o culturales. Aunque existen clases sociales, la meritocracia no pretende acabar con ellas. El mérito del esfuerzo individual se entiende como un criterio más justo que otros para la distribución de los premios y las ventajas sociales asociadas.

El Amiguismo, usando la misma fuente, es ser parcial para con los amigos, especialmente al designarlos en posiciones de autoridad, sin importar si están cualificados. Por lo tanto el amiguismo es contrario en la práctica y en principio con la meritocracia.

El amiguismo existe cuando el que designa y el beneficiario se encuentran en contacto social; a menudo el que designa es inadecuado para ejercer u ocupar su propio cargo o posición de autoridad, y por esa razón el que designa nombra individuos que no intentarán debilitarlo, o expresar puntos de vista contrarios a aquellos de aquel que los ha designado. Desde un punto de vista político, el término "amiguismo" se lo utiliza de una manera derogatoria y oculto tras el término "puesto de confianza".

El primero de los términos es más aséptico:

Primero, es más democrático, porque nos aseguramos que todo el mundo parte en igualdad de condiciones y pueden mostrar sus méritos.

Segundo, es más trasparente. No es que todos los asignados por el método del amiguismo no sean válidos, pero sí que cuando se usa este método es una oportunidad que se roba de mostrar méritos a otros.

Tercero, llama al esfuerzo individual, a la lucha por ser mejor, al afán de superación, lo que hace que la sociedad sea cada vez más fuerte.

Cuarto, se consigue que los que están más capacitados para cada trabajo lo desarrollen y los equipos sean más eficientes. Esto conlleva mejores resultados.

Es lamentable ver cómo en las distintas instituciones e incluso en la empresa privada, se ha ido extendiendo el amiguismo, llevando la meritocracia a un lugar denigrante. Incluso se atreven a adoctrinar hablando de talento, educación formal y de calidad, competencias... Luego, describen meritocracia como un sistema que da como resultado una mayor brecha entre ricos y pobres y desaparición de clases medias, prostituyendo el término.

Meritocracia habla de cómo designar los puestos y posiciones, no de cómo dotarlos de valor económico.

Si en Huelva, en España, seguimos con esta visión seremos "una gran provincia o un gran país de colegas o amigos", pero ni avanzaremos, ni seremos competitivos, ni tendremos salida más que al mar.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La semántica y el empleo

Este post de hoy, no es más que una reflexión personal. Sin más pretensiones que llevar a la reflexión y ser breve.

No se si esos que gobiernan nuestros destinos, en lugar de estar a nuestro servicio (que es lo que deberían hacer), esos que nos deberían estar agradecidos por haberles dado la oportunidad de ocupar esos privilegiados puestos; parecen no darse cuentas de gestos negativos, que aunque parezcan no tener importancia, están ahí y tienen bastante profundidad.

Me ha llamado mucho la atención que la gente dice: "Voy a la oficina del paro". Es lógico, se va mucho más a dicha oficina por malas noticias que por buenas. Los trámites de un despido, una liquidación por fin de contrato, solicitar la prestación por desempleo o el subsidio, renovación de la tarjeta de desempleado, etc... ganan a llamadas para realizar entrevistas para un nuevo empleo o para anunciarte ofertas que se adaptan a tu perfil. 


Debido a esto, he buscado en Google el término "oficina del paro", son las oficinas de empleo las que aparecen. Esto significa que los encargados del SEO de dichas páginas se han visto obligados a usar estos términos o palabras claves en los motores de búsqueda, ya que es el modo en el que la gente lo busca. 

La gente de la calle se ha desconectado de la clase política y ha llegado a tal punto que apenas les escucha. Y es lógico. ¿Por qué? La viñeta bajo este párrafo, por sí sola es más que reveladora. Escuchas y crees, no ves resultados y te desesperas pero escuchas queriendo creer, hasta que llega el momento en que no escuchas, así de sencillo.



Seguro que no soy el único que se ha dado cuenta de la mentalidad negativa de nuestra sociedad, que está llena de motivos, pues ha sido golpeada por los efectos de una crisis que no ha provocado, cual sparring en un ring de boxeo. Le ha tocado pagar aquello que no ha provocado.

Pérdidas de miles de puestos de trabajos y derechos, unidos a subidas de impuestos y rebajas de indemnizaciones que, para colmo, ahora están sujetas a impuestos. Unas subvenciones que se suponen que están para ayudarte mientras te encuentras a la deriva entre un puesto de trabajo perdido y una nueva oportunidad deseada, ese Dorado que todos anhelamos, pero que tarda en llegar.

Sería muy interesante ver cómo cambia esta tendencia y ver que la alegría, la esperanza y el positivismo se apodera de nuestra gente y hablan de EMPLEO, así, en mayúsculas. Ojalá todo el mundo use en Google "oficina de empleo" y los encargados en SEO, puedan poner el signo menos (-) delante de la palabra paro porque ya nadie la busque para estos menesteres.

Propongo ese reto a nuestros representantes políticos.